El movimiento iconoclasta surge en Bizancio en el siglo VIII, debido a que una parte del clero se indigna al ver que los fieles "adoran imágenes", mientras la otra parte considera indispensables las representaciones para la educación religiosa del pueblo.
Las imágenes o "íconos" son rotas en gran número. Cuando el movimiento se apacigua, la pintura adopta reglas de representación fijas que se manifiestan en los mosaicos y en los íconos portátiles de madera.
Pintadas a la encáustica (con tinta roja), estas imágenes sagradas dan cuenta de la vida de Jesús y de María.
Friday, September 25, 2009
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