

El mismo fenómeno que se presentó en la arquitectura, tuvo lugar en la escultura gótica. Ahora se buscaban representar las cosas tal y como eran, con un característico realismo y naturalismo. Es por ello que el personaje esculpido refleja las emociones y las vicisitudes de cualquier mortal. Durante este periodo, la arquitectura se completó con la escultura y viceversa. La mayoría de las esculturas se encuentran en las iglesias, como parte de la decoración interior, o en las fachadas. Hacia el final del periodo, las imágenes que se representarán serán de reyes, burgueses.
Según Arteguias (2001) el fenómeno de humanización y localización en el tiempo y espacio se percibe, aunque con signos opuestos, en las dos figuras más representadas de la escultura gótica. En el caso de la Virgen, María adopta la forma de madre alegre y cariñosa que atiende a su hijo con amor maternal. Mientras que Jesús, se muestra con un hombre con dolor.
Los personajes de la escultura gótica, en ese creciente humanismo, abandonan las posturas verticales, simétricas y hieráticas para adoptar posturas cada vez más amaneradas y con gran sentido del movimiento realista. También se intenta mostrar las emociones de alegría o tristeza de los personajes. Las escultoras que se perciben en la fachada eran parte del portal de las puertas. La mayoría de las veces las esculturas de santos se encontraban en la arquivolta y en el canvas.
Los temas más importantes que se representaban eran pasajes o temas de la vida de los santos, de la Virgen o de Cristo. A su vez se pueden constatar historias de animales fantásticos –como el caso de los monstruos/quimeras, las gárgolas.
· Creciente naturalismo de las figuras, que se llenan de vida, pareciendo más humanas, con actitudes y gestos cada vez más realistas y expresivos, dejando traslucir sus emociones. Al final las figuras aparecen con rasgos individualizados.
· En las composiciones con varias figuras éstas se comunican entre sí.
· Ahora es un arte narrativo, no simbolista.
· La temática sigue siendo fundamentalmente religiosa.
· La arquitectura no condiciona el valor plástico de la escultura.
· En el siglo XIII se pone de moda un tipo alargado, de pliegues y ornamentos muy sencillos, rostro triangular, sonrisa estereotipada y de cierto amaneramiento.
· En la segunda mitad del XIV las figuras se alargan, canon esbelto, y se curvan finamente, ligera sinuosidad en el sentido flamígero comentado en la arquitectura, sus ropajes se pliegan en innumerables pliegues, es el denominado “estilo internacional”.
· Por último, en el siglo XV, se experimenta una reacción frente a este arte amanerado y triunfan tipos macizos y pesados, de un mayor realismo.

Bibliografía
Arteguías. (2001). Escultura Gótica. Consultado el 28 de septiembre del 2009, disponible en: http://almez.pntic.mec.es/~jmac0005/Bach_Arte/gotico/escultura_gotica1.htm
Manzaneque, J. (n.d.) Escultura Gótica. Consultado el 28 de septiembre del 2009, disponible en: http://www.arteguias.com/esculturagotica.htm

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