
Los romanos se caracterizaron por su fortaleza y destreza militar. Es así como su carácter era de personas prácticas, que siempre buscaban obtener el máximo beneficio a través de optimizar todo aquello que estaba en su poder, y el arte no fue la excepción. Es así como se destaca la funcionalidad ante todo, contrastando así con los griegos, quienes eran más estéticos e idealistas.
En la sociedad romana sólo existían dos clases sociales, las cuales tenían la ciudadanía romana: los patricios – quienes eran la clase dominante que poseía todos los privilegios tanto fiscales, como judiciales, políticos- y los plebeyos –los cuales estaban en la búsqueda de mayores derechos. A pesar de la importancia de los esclavos para la economía romana (basada en el sistema de producción esclavista), éstos no tenían derechos, pues eran prisioneros de guerra. Existían mercados de esclavos donde se comerciaba con ellos como si fuesen simples mercancías. Los esclavos eran la clase más baja, sin embargo podían comprar su libertad.
En cuanto a las mujeres, éstas siempre gozaron de una categoría menor con respecto a los hombres. El hombre romano era dueño absoluto de su familia y de sus esclavos. La autoridad paternal era muy grande. En la ciudad, el hombre se dedicaba a los negocios públicos. Si era un hombre de recursos, recibía por la mañana a sus clientes. Después se encargaría de sus deberes públicos, al asistir al senado. Si era pobre, se inscribía como cliente de un rico, lo apoyaba en las actividades políticas, ya que por sí mismo no ejercía ninguna influencia.
El papel de la mujer era más importante en Roma que en Grecia. Gobernaba también la casa, pero tenía más autoridad que la mujer griega, porque estaba más asociada a la vida de su marido. En la casa, no estaba confinada en sus habitaciones, sino que tomaba parte en las comidas y recepciones. Su influencia, aunque no reconocida por la ley, de hecho era muy grande (Cabanillas, 2008, p.5).
En cuanto a la eduación, existieron elementos que nunca cambiar con el paso del tiempo: el carácter aristocrático del sistema educativo y su relación con la ciudad. Es así como se configuró “…educación netamente urbana, por lo que debemos advertir que la educación se circunscribe a la población ciudadana y libre del Imperio al tiempo que la mayoría de las escuelas se instalan en los municipios” (Pellini, n.d., p.4).
La diversión y entretenimiento en Roma giraba alrededor de los teatros y de los circos. En el circo se encontraba deporte, pasión e incluso ideas religiosas o políticas por lo que algunos especialistas lo consideran como algo más que espectáculo. Sin embargo, las distracciones eran raras. Sólo algunas procesiones religiosas y algunos juegos del circo cambiaban la rutina de la sociedad. Esa vida convenía a un pueblo de propietarios rurales; pero las costumbres fueron modificándose, hasta que en la época del Imperio se convirtió en verdadera ciudad de placeres.
De acuerdo a Pellini (n.d.) en el circo se daban carreras de carros y de caballos. El Circo Máximo, así llamado por su magnitud y porque en él se celebraban los juegos consagrados a lo dios magnos, tenía cabida para 300,000 espectadores. “En los teatros, siendo más grande el de Pompeyo, se representaban comedias, tragedias, farsas y pantomimas. Las comedias eran las obras dramáticas que Plauto y Terencio traducían o imitaban del griego, y que tanto gustaron a los romanos hasta el siglo IV” (Pellini, n.d., p.2).
Bibliografía
Cabanillas, C. (2008). La historia de Roma. Consultado el 20 de agosto del 2009, disponible en: http://www.santiagoapostol.net/latin/sociedad.html
Pellini, C. (n.d.). La vida en Roma. Consultado el 20 de agosto del 2009, disponible en: http://www.portalplanetasedna.com.ar/roma16.htm
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