
La escultura barroca es heredera directa del manierismo. Se trata de una escultura realista en la que aparecen composiciones de gran dinamismo. Un dinamismo que no es ordenado, sino espontáneo, en el que predominan los escorzos. Utiliza el mismo tipo de material, mármol, bronce y madera. Los temas tienden a ser más profanos, mitológicos, en donde el desnudo adquiere particular importancia. Los retratos, bustos, recobran su importancia, continúan haciéndose monumentos funerarios, en los que se exalta la fama y la virtud. Sin embargo, predominan los temas religiosos. Se acude frecuentemente a las fuentes mitológicas. Pero, además, la escultura se vuelve urbana, aparecen en las calles, plazas y fuentes, integradas con la arquitectura. Predomina el gusto por el movimiento, la realización de esquemas compositivos libres del geometrismo, la inquietud que se manifiesta en personajes y escenas, la importancia de los ropajes, etc.
La escultura barroca se caracteriza por su fuerza y monumentalidad, su movimiento compositivo, su dinamismo, proyectado hacia fuera, sus composiciones diagonales, su expresividad y su tratamiento de la ropa. Pretende resaltar las virtudes políticas y humanas de los personajes, sobre todo en las tumbas. Todo el barroco está inundado de un fuerte naturalismo figurativo que a la vez expresa las pasiones.
Se realizarán grupos compositivos que permitan un contraste entre luz y sombra, donde los personajes se representen con un gran realismo, pero al mismo tiempo acentuando los efectos de teatralidad y efectismo.

La escultura se desarrolla, ante todo ligada a la arquitectura, y su visión de conjunto.
Bibliografia:
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